[Above]  FOTO: El presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso (i), entrega el premio Quirino al mejor Largometraje de animación iberoamericano a la obra ‘Ana y Bruno’, del productor Pablo Baksht (d). / VÍDEO: Tráiler de ‘Ana y Bruno’. EFE

Todavía no han llegado a las salas de cine pero Ana y Bruno ya están celebrando la victoria. El nuevo largometraje de Carlos Carrera es el gran ganador de los premios Quirino, galardones nacidos para reconocer lo mejor de la producción de animación en Iberoamérica.

Rocío Ayuso
Santa Cruz de Tenerife

La cinta ha tardado cerca de 13 años en ver la luz, la gran olvidada del cine mexicano como la llaman algunos. O lo más esperado para otros como demuestra la decisión unánime del jurado de los premios Quirino que reunidos en Santa Cruz de Tenerife (España) entregaron el galardón a su productor Pablo Baksht. “Ha sido mi único trabajo en estos trece años y me pienso concentrar en cuidarla hasta que se case”, confesó su productor a El País con el galardón en la mano.

Habla de una boda de cine que finalmente une al público con Ana, la protagonista de esta historia infantil algo macabra, y con los seres imaginarios que la ayudan a escapar de un hospital psiquiátrico. Un filme que podría haber dirigido Guillermo del Toro antes de La forma del agua si Carrera no se le hubiera adelantado. “Se la propuse a Guillermo –recuerda Baksht-. Pero tardó seis meses en responder y para entonces Carlos ya era el director”. No hay rencillas. Del Toro tuvo la oportunidad de ver la película completa a su paso el pasado año por el festival de Annecy, el más prestigioso en el mundo del cine de animación. “Y nos regaló una frase muy bonita cuando dijo que le había dejado emocionado. Que Ana y Bruno es un hito en la animación mexicana. Y eso dicho desde el cielo de los dioses donde está ahora Guillermo es mucho”, recuerda Baksht.  


Kalep González Blanco fue coordinador de sistemas para Ana y Bruno.

Kalep tiene 42 años es graduado de la IPN en ingeniería en sistemas computacionales y antes de entrar al estudio trabajaba en dirección administrativa y en el área técnica en INTVMéxico, en dirección administrativa D3D México, así como en desarrollo de videojuegos.

Su trabajo es dar soporte y mantenimiento a la infraestructura informática del estudio, tanto a nivel de hardware como de software.

“El reto técnico, la oportunidad de aprender cada día más y convivir con algunas de las personas más creativas y talentosas que he conocido, así como ser una parte importante de la historia del cine nacional.”


Son muchas las razones por las que Ana y Bruno hace historia. Además de ser la primera ganadora del Quirino, premio de nuevo cuño que recuerda al italo-argentino Quirino Cristiani que dirigió el primer largometraje de animación de la historia del cine, Ana y Bruno es la película más cara de la animación mexicana. Su presupuesto está en los 104 millones de pesos mexicanos, según su productor “fluctuando entre los 5 y los 8 millones de dólares dependiendo del cambio en tantos años”. Aún así el presupuesto no es ni una décima parte de lo que cuesta una de las producciones animadas de Hollywood. “Y menos de la mitad de lo que costó la española Tadeo Jones 2“, añade Baksht en referencia a la película animada con la que compitió en los Quirino y que se llevó el galardón a mejor diseño de sonido y música original en estos premios.

No se trata de dinero. Se trata de talento y el productor está orgulloso de la abundancia que florece en México y por extensión en toda Iberoamérica en el campo de la animación. De hecho Carrera y Baksht ganaron en 1994 la Palma de Oro de Cannes al mejor cortometraje animado con El héroe, momento que plantó la semilla de lo que hoy es una realidad como Ana y Bruno. “Pero entonces no teníamos ni la tecnología ni la vida para hacer lo que hemos hecho en estos años”, admite el productor. Un tiempo en el que también han ayudado a promover el talento de los animadores mexicanos. A Baksht se le llena la boca hablando de otros compatriotas como René Castillo y sus cortometrajes Hasta los huesos y Sin sostén o Jorge Villalobos y sus Cuatro formas de tapar un hoyo, otros héroes animados de su país. También alaba la obra que se hace en Guadalajara (México) en el campo del stop-motion, trabajos como Cerulia cortometraje también nominado en los Quirino.

Sin embargo, en la categoría de mejor cortometraje los premios iberoamericanos de la animación agasajaron a la coproducción hispano-francesa Decorado, de Alberto Vázquez, y al argentino Taántalo de Juan Facundo Ayerbe y Christian Krieghoff como mejor corto de escuela. La producción argentina de Juan Pablo Zaramella El hombre más pequeño del mundo ganó el Quirino a mejor serie.

Más que el premio, Baksht prefiere llevarse de Tenerife el orgullo que siente cada vez que un animador mexicano se le acerca para confesarle que se dedica a este arte considerado para niños desde que vio El héroe. “Por eso creo que si nos va bien, Ana y Bruno puede ayudar para que haya más inversionistas y más ganas de trabajar en animación”, confiesa. “Y sobre todo de ver películas de animación en nuestra lengua. Ese es el verdadero reto”, resume. Ahora le tocará al público mexicano decir el sí quiero a Ana y Bruno yendo a las salas de cine a verla el próximo 31 de agosto.

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